Noticias
Es preciso desmontar mitos injustificados sobre el sector y sus productos
El Día Mundial del Medio Ambiente, celebrado recientemente, es la ocasión perfecta para desmontar definitivamente mitos hoy en día injustificados sobre el sector papelero y sus productos. No sólo por la calidad de vida que el papel nos aporta 24 horas al día, sino sobre todo por los permanentes ataques injustificados que sufren, poniendo en tela de juicio su sostenibilidad medioambiental. Estos mitos, que se arrastran de tiempos pasados, amparan campañas de desinformación y claras estrategias de minimización de gastos de explotación de determinadas organizaciones camufladas con argumentos "verdes". Es hora de romper una lanza a favor del sector. Relacionar consumo de papel y desaparición de masas forestales, incluso de bosques tropicales, es un grave error por un doble motivo. Primero, no se utilizan especies exóticas o "nobles" para la producción de papel. Se consumen unas especies muy concretas (fundamentalmente eucalipto y pino radiata) y están generalizadas las certificaciones que garantizan una gestión forestal sostenible. Es más, los árboles plantados y cultivados para la industria del papel son un importante sumidero de CO2 (cada kilo de papel ha captado 1,3 kilos de CO2), previenen la erosión y aseguran que los bosques se regeneren, estén más cuidados y limpios, ya que el sector forestal se ocupa de ellos. Las tecnologías de fabricación de papel son limpias. El sector papelero devuelve a los ríos, convenientemente depurada, el 90% del agua que capta. En los últimos cinco años los importantes esfuerzos inversores realizados han permitido reducir en más de un 25% el agua captada por tonelada producida de pasta y papel por el sector en el País Vasco. En el plano energético, el sector emplea gas natural, un combustible limpio, y es líder en cogeneración de energía térmica y eléctrica. El 85% de la producción de pasta y papel se hace en instalaciones dotadas de cogeneración. Y en cualquier caso, las emisiones de CO2 ligadas al sector papelero a nivel del estado, representan aproximadamente sólo el 1% del total de emisiones. Finalmente, tras alcanzar niveles de valorización de residuos del 60% en 2008, la industria papelera vasca persigue ya el objetivo del 100%. No se puede fabricar papel sólo a partir de papel recuperado. La fabricación de papel reciclado absorbe todo el papel que se recupera, sin embargo no en todos los casos la opción de trabajar con esta materia prima es posible. Por un lado, determinados tipos de papel sólo pueden fabricarse a partir de fibra virgen, y por otro, las propiedades de las fibras de celulosa se van deteriorando con los sucesivos usos. Se estima que puede ser reutilizada una media de seis veces. Finalmente, alrededor del 19% del papel que utilizamos no puede recuperarse, ya sea porque lo guardamos o porque se deteriora, o se destruye con su uso. Debemos seguir promoviendo la recuperación de papel, pero no se “ahorran” árboles por fabricar papel a partir de papel recuperado ya que la materia prima papelera procede de plantaciones de árboles que sólo existen para este fin. La sociedad debe de tener claro que el papel es un producto natural, renovable y reciclable. El sector tiene hoy en día unas claras pautas de trabajo que lo hacen medioambientalmente sostenible, además de estar sometido a los más estrictos controles por parte de la Administración. Nos encontramos por lo tanto ante uno de los sectores industriales que más garantías y transparencia puede ofrecer al usuario final sobre cómo se han elaborado sus productos. Un sector que, además, promueve el consumo responsable de sus productos. Definitivamente, el papel ya no lo aguanta todo, ni los viejos mitos, ni ser el blanco de estrategias medioambientales mal entendidas y no justificadas. El Diario Vasco.